Inteligencia emocional en los padres

Inteligencia emocional en los padres

Día a día los padres nos vemos envueltos en ciertas situaciones con los niños en donde nos resulta fácil perder la paciencia. Para evitar sentimientos de culpa o frustración que tienden a inquietar a los padres, dados o infundados por inconvenientes familiares, es bueno colocar en práctica ciertas destrezas con inteligencia emocional

En el campo de las destrezas sociales, es prioridad el enseñar con ejemplos, los niños aprenden principalmente imitando, por ende, si aplicamos conductas emocionales inteligentemente al momento de educar, es mucho más factible que nuestros hijos las repitan, por eso es tan bueno hablarles con toda naturalidad de nuestras emociones, tanto las que nos agradan como de las que no nos agradan mucho, para expresarles y hacerles saber cómo nos sentimos. De igual manera también es importante recapacitar sobre los valores que queremos enseñar en nuestra familia, sentirlos pero sobre todo vivir en base a ellos, para poder conectar con nuestros hijos.

Padres con  inteligencia emocional

A la hora de educar a nuestros hijos, por lo general se originan algunos conflictos como al momento de ir al colegio, con los deberes, al momento de alguna comida, o para ir  a dormir, y en muchas de esas situaciones perdemos la paciencia tanto nosotros los padres como nuestros hijos, y a raíz de esto obtenemos justo lo contrario a lo que se deseaba, trayendo consigo quizás algún sentimiento de frustración, culpa o tristeza.

Por todo esto es tan importante el saber cómo recobrar la paciencia o la calma para poder tratar el problema con inteligencia emocional, supongamos que nos estamos molestando porque vemos que nuestro hijo no nos está obedeciendo, antes de simplemente dejarnos llevar por la rabia, es bueno tratar de:

  • Tomar una pausa y pensar en NUESTRAS emociones:

    “¿Qué es eso que ha logrado hacerme molestar? ¿Qué pensamientos tengo realmente al respecto? Estos pensamientos ¿realmente me ayudan a mantener la calma o por el contrario me están alterando? ¿En qué punto exacto de mi cuerpo siento mi enojo? ¿La actitud y el comportamiento que estoy tomando me están ayudando a resolver la situación?
  • Trabajar para modificar nuestras emociones:

    para esto nos enfocamos en tres puntos.
  • Mente:

    cambiar nuestros pensamientos cambiando nuestro objetivo, si es vez de centrarnos en el hecho de que mi hijo no me está obedeciendo, podemos enfocarnos en tratar de mantener la calma mientras logro que este obedezca, o enfocarme también en el hecho de que como padre o madre mi trabajo es orientar a mi hijo a ser su mejor versión, a mostrar lo mejor que este tiene.
  • Cuerpo:

    Cuando algo nos molesta, nuestro cuerpo responde de manera inconsciente, nuestra respiración se acelera y nuestra postura se tensiona, y como si esto no fuera suficiente nuestra sangre segrega cortisol y esto nos induce a sentirnos peor, lo cual perjudica nuestra manera de pensar y razonar, entonces ¿Qué podemos hacer? Si esto sucede de manera involuntaria, bueno apenas notemos estos cambios en nuestro cuerpo, debemos tratar de corregir o cambiar nuestra postura, intentando calmar nuestra respiración y relajando los músculos, de esta manera es más fácil recomponer la calma y pensar claramente en una manera inteligente de solucionar el conflicto.
  • Comportamiento:

    si estamos predispuestos a realizar siempre las mismas acciones, pues tendremos que estar de acuerdo en que siempre obtendremos los mismos resultados, por eso, si nuestras acciones no están logrando el objetivo entonces busquemos cambiar nuestras acciones, un ejemplo sencillo, dejar de hostigar al niño mirándolo fijamente para darnos cuenta de que está haciendo otra cosa distinta a la que se le ha pedido y darle su espacio para actuar saliendo de la habitación, también puedes cambiar tu manera de decirle las cosas, en vez de quedarnos pegados repitiéndole mil y una vez lo mismo, podemos simplemente recordarle las consecuencias de sus actos, todo claro está, dentro del debido respeto y responsabilidad que debe tener un padre al momento de educar, así le brindamos un espacio para que piense, analice y tome una decisión.

Si llegamos a notar que nuestros hijos están alterados, es bastante importante el hecho de que los ayudemos a calmarse para posteriormente poder entablar una conversación y razonar respecto al conflicto.

Los padres no venimos con un manual bajo el brazo, vamos aprendiendo día a día el cómo ser un buen padre, y para ello es necesario que coloquemos en práctica la inteligencia emocional que hemos ido adquiriendo a medida que ha pasado el tiempo, todo para el beneficio de nuestro hogar, y la felicidad plena de nuestros hijos. 

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